Como colegio que promueve experiencias que enriquecen el aprendizaje de idiomas, organizamos intercambios y estancias en el extranjero. Por ello, el pasado mes de marzo, alumnado de 1º y 2º ESO viajaron a Mullingar (Irlanda) para ganar independencia, mejorar su nivel de inglés y abrirse a nuevas culturas:
“Al llegar a Mullingar nos vinieron a recoger la que sería nuestra familia durante la siguiente semana, en mi caso, era una pareja con tres hijos pequeños. De lunes a viernes teníamos que ir a clase dos horas, con un descanso a media mañana de quince minutos y otro más largo de una hora y media. Después de clase, hacíamos una actividad turística para conocer Mullingar y sus tradiciones, menos el primer día, que hicimos una búsqueda del tesoro para conocer un poco el pueblo. Las actividades consistían en aprender baile irlandés o ver obras de teatro. También comimos es un pub irlandés, que es una especie de bar. Sin embargo, la actividad que mejor estuvo fue ir a los jardines de Belvedere.
Todos los días, a las 17:00 h. nos venían a recoger nuestras familias al punto de encuentro, ya que allí cenan temprano. El sábado fuimos a Dublín para conocer la ciudad y el domingo fuimos a Galway, una ciudad costera. El último día, el lunes, fuimos a clase, nos despedimos de todos y nos dejaron un poco más de tiempo libre, para luego irnos en bus a Dublín y regresar”.
Antía Fuentes, 2º ESO
“Mi nombre es Raúl y estoy en 2º ESO. Esta experiencia ha sido inolvidable ya que conocimos una cultura muy diferente a la nuestra. A mi personalmente me gustó mucho convivir con una familia irlandesa que tenía dos hijos pequeños y con los que cenábamos y charlábamos en inglés todas las noches pasando momentos muy divertidos.
Por otro lado el conocer una ciudad como Dublín también me gustó ya que es muy diferente a lo que tenemos en España. Por las mañanas íbamos a la academia a clases de inglés y por las tardes teníamos tiempo libre y juegos con los monitores que fueron muy amables y divertidos.
Volvería a repetir la experiencia sin dudarlo”.
Raúl González, 2º ESO
“El primer día todos estábamos muy nerviosos e impacientes por ver cómo era nuestra casa, nuestra familia, mascotas… Y la verdad es que hasta donde yo sé, todos parecían muy contentos con sus familias, incluida yo. El segundo día hicimos una gincana por el pueblo (Mullingar), y por la tarde tuvimos nuestras lecciones (3 horas). Al día siguiente nos llevaron hasta el colegio, tuvimos las clases e hicimos distintas actividades por la tarde: pintura, baile tradicional y teatro. Nosotras a veces nos quedábamos en casa de unas amigas del cole, y viceversa, que eran nuestras vecinas y así las madres se ayudaban, y ese día fuimos un rato a casa de ellas. Después nos vinieron a buscar y cenamos.
El tercer día vinieron a desayunar las vecinas, y tuvimos las clases normales, comimos el “pack lunch” y por la tarde fuimos a visitar una especie de casa en ruinas llamada Belvedere House, por la que luego nos dejaron un poco de tiempo para explorar a nuestro aire. Ese día vinieron a cenar las vecinas. Al día siguiente tuvimos las clases, y fuimos a comer a un pub típico irlandés, y comimos juntos estudiantes, profesores y monitores.
El sábado fue el mejor día para mí. Nos llevaron hasta Dublín, donde nos explicaron un poco la historia de la ciudad y nos comentaron los monumentos más importantes. El domingo fuimos a Galway, que era mucho más calmada y más rural. El último día nos despedimos de las familias, tuvimos clase y regresamos en avión a Oporto, para volver en bus.
Esta ha sido mi historia sobre una de las mejores semanas de mi vida”.
Lucía González, alumna de 1º ESO
“Antes de empezar, voy a decir que este viaje fue una de mis mejores experiencias de mi vida, en las que me uní un montón con mis amigos y no la cambiaría por nada. El primer día llegamos todos muy ilusionados y contentos, y fuimos directamente al aeropuerto de Oporto para más tarde coger el vuelo hacia Dublín. Al llegar a Irlanda, un autobús nos llevó hasta Mullingar, donde todas las familias nos estaban esperando. Todas eran maravillosas y te trataban como sus hijos. Nos enseñaron las casas y nos fuimos a dormir.
Al día siguiente las familias nos prepararon el almuerzo y la comida y nos llevaron hasta el colegio. Tuvimos clases y luego tiempo libre en el que podíamos estar libremente por el pueblo de Mullingar. Por la tarde, hicimos una Gincana para conocer mejor el pueblo. Sobre las seis las familias nos vinieron a recoger. Yo con mi familia estaba encantada, me sentía muy a gusto y querida. Tenían mascotas e hijos y nos lo pasábamos todos en grande. Cenábamos todos juntos y nos contábamos como había ido nuestro día. Para acabar, veíamos todos una peli. El segundo día fue por la mañana igual que el primero y por la tarde, hicimos talleres de actividades típicas de Irlanda.
El tercer día fuimos a un parque emblemático de Mullingar y por la tarde, nuestra familia nos llevó a un partido de Hurling, un deporte muy típico en Irlanda.
El cuarto día fuimos a comer a un pub típico de Mullingar y el quinto día fuimos a Dublín.
Al sexto día fuimos a Galway y nos hicieron una visita explicándonos la historia de la ciudad. Luego tuvimos tiempo libre. Por la noche, la familia nos hizo una cena especial de despedida.
¡Este viaje superó con creces mis expectativas!”
Sara Fernández, alumna de 1º ESO



