“En el mes de marzo, los alumnos y alumnas de 1º Bach tuvimos la que fue la última excursión de fin de curso de nuestra etapa en este colegio. Consistió en una travesía por diferentes puntos de España hasta llegar a nuestro destino: Montserrat.
De primeras, puede sonar un poco aburrido –a nosotros también nos lo pareció; tanto, que intentamos cambiarla por todos los medios-. Sin embargo, los profesores tenían esperanza de que nos fuera a gustar, y nos pidieron un voto de confianza. Y así empezó la tan “debatida” Peregrinación a Montserrat.
Si alguien que viera el itinerario del viaje tuviera que describirlo con dos palabras, probablemente lo haría así: autobús e iglesias. No mencionaría el paintball y la escalada del primer día, la música del bus ni la “grima” que daba la niebla en Montserrat, digna de una película de miedo.
Pese a todas las cosas que teníamos en nuestra contra: el larguísimo viaje, el tiempo, los pocos que éramos… para muchos resultó la mejor salida hasta la fecha (y mira que es difícil competir con el Camino y la nieve). No sé qué es exactamente lo que les hace decir eso, si se refieren al “fantasma” del albergue de Carrión de los Condes; o si quizás es por las veladas nocturnas. O incluso, por los momentos en los que Dani se convertía en guía turístico de la ciudad que tocara ese día. También podría ser por haber presenciado las oraciones matinales de los monjes de clausura de la Basílica de Montserrat. O por haber podido ser testigos del testimonio de uno de ellos, con la Basílica abierta exclusivamente para nosotros. Visitar el lugar donde San Ignacio cambió sus ropas a un mendigo y se hizo peregrino (esa frase que llevamos cantando desde antes de saber qué significaba) también pudo haber sido una buena razón. Aunque, seguro que habrá otros que lo dirán por la escapada a Barcelona, consecuencia de no haber podido hacer la peregrinación hasta Montserrat.
Pero, sobre todo, yo creo que el hecho que marcó la diferencia fue poder vivir todo esto rodeado de tus amigos. Los de siempre, y los que se formaron allí.
Y es precisamente esto –la compañía- lo que hace que cualquier excursión, sea el plan que sea, se convierta en una experiencia única y especial”.
Carlota Romañá, alumna de 1º Bach



