El pasado mes de abril, el alumnado de 3º ESO peregrinó a Loyola como parte de una experiencia única engarzada en la tradición ignaciana de la mano del colegio peregrino, nuestro colegio, con más de 150 años de historia peregrina…
De esta manera, los estudiantes se acercaron al lugar donde nació San Ignacio para conocer, a través de actividades lúdicas como una gincana, sus orígenes y vivir más de cerca su legado.
Los lugares que visitaron fueron:
La Basílica, ubicada entre montañas, en el Valle de Urola, que fue construida en torno a la casa torre de la familia Loyola. Un proceso arquitectónico que comenzó en el siglo XVII y concluyo en el siglo XVIII.
El Santuario de Loyola, que se construyó en torno a la casa de la familia Loyola. Una casa torre del siglo XIV con muros de gran grosor y troneras que la convierten en una auténtica fortaleza medieval.
Además conocieron la Ermita de Olatz, la casa del hermano Gárate, los alrededores de Loyola, el camino que lleva hacia Azcoitia y más allá, en dirección a Zumárraga.
Pastoralmente, tuvimos la oportunidad de celebrar la Eucaristía en la “capilla de la Conversión”, tener oraciones diarias, revisar nuestro día con el examen diario, y compartir todo lo que nos iba preocupando e interesando. El estar en la tierra natal de Ignacio favoreció que entendieran los jóvenes el proceso personal y espiritual que vivió el santo, así como los retos personales y familiares que tuvo que afrontar.
Tanto alumnos/as como profesores sentimos que la semana había sido de enorme valor, por lo aprendido de San Ignacio y por lo compartido como miembros de la misma comunidad educativa. Los lazos entre unos y otros se afianzaron, sin duda alguna. Como experiencia de crecimiento personal y de maduración humana fue todo un éxito. Y a todos nos ayudó a avanzar en nuestro camino de fe y de búsqueda de la verdad.


