El pasado 5 de junio celebramos la graduación de los 126 alumnos y alumnas de Bachillerato, un acto lleno de emoción con el que cerraron una etapa muy importante de sus vidas y comenzaron a mirar hacia todo lo que está por venir.
Durante la ceremonia se puso en valor el camino recorrido a lo largo de estos años: un viaje compartido entre aulas, aprendizajes, amistades, esfuerzos, dudas y descubrimientos que les han ayudado a crecer como personas.
En la homilía, Dani Cuesta SJ recordó la experiencia vivida por los alumnos en su peregrinación a Montserrat. A través de la figura de San Ignacio, que dejó atrás su espada ante la Virgen para comenzar una nueva vida como peregrino, invitó a los graduados a reconocer también su propio camino. Como San Ignacio, llega ahora el momento de dar un paso adelante, dejar atrás una etapa que ha sido importante y abrirse con ilusión a nuevos horizontes.
Uno de los momentos más significativos del acto fue la imposición de las becas. Más que un símbolo académico, representan todo lo vivido durante estos años: los valores, las experiencias y las raíces que acompañarán a los alumnos allí donde vayan. Son una muestra de identidad y pertenencia a una comunidad que seguirá formando parte de ellos.
Los nuevos bachilleres comienzan ahora una nueva etapa como “peregrinos de esperanza”, llamados a vivir el lema de este curso, Libres para servir. Y lo hacen llevando consigo el corazón del colegio y la mochila cargada con las 4C de la educación ignaciana: ser personas conscientes, competentes, compasivas y comprometidas.
Desde el Colegio Apóstol queremos felicitar a toda la promoción y agradecerles todo lo que han aportado durante estos años. Les deseamos que continúen su camino con valentía, esperanza y la certeza de que siempre tendrán en el Apóstol su casa. ¡Enhorabuena!



