En el Apóstol, las convivencias son una de las experiencias pastorales más valiosas que ofrecemos a nuestro alumnado. La oración, los juegos y la reflexión personal nos recuerdan que cada uno es un don para el grupo.
Alumnado de Bachillerato y familias que acudieron de acompañantes en las convivencias de Primaria, nos cuentan en estas líneas cómo vivieron esos días de reflexión:
“Este año las convivencias tuvieron un significado especial, porque sabemos que es nuestro último curso en el colegio. Fue un momento para mirar atrás y agradecer todo lo vivido, pero también para pensar en lo que viene después. Me gustó ver cómo todos participábamos con sinceridad, incluso los que suelen ser más reservados. Las actividades estaban muy bien pensadas y nos ayudaron a hablar sobre nuestros miedos ante la universidad, las decisiones que tenemos que tomar y la presión que sentimos. Me fui con mucha paz, con la sensación de que no estoy sola en este camino y que el grupo sigue siendo un apoyo muy grande”.
Cayetana Alonso 2ºBach
“Las convivencias me sirvieron para parar y respirar en medio de un curso que se siente como una carrera contrarreloj. A veces todo gira en torno a exámenes, notas y futuro, y olvidamos lo importante: las personas que tenemos al lado. En estos dos días pude desconectar, reírme, pensar y compartir cosas que normalmente no digo. Me hizo bien ver que muchos sentimos lo mismo, que no soy la única con dudas o con miedo al cambio. Las conversaciones que tuvimos fueron sinceras y me ayudaron a valorar más al grupo. Creo que todos salimos con más fuerza y con la idea de vivir este último curso con sentido”.
Cristina Jiménez 2º Bach
“Las convivencias me ayudaron a conocer mucho mejor a mis compañeros, incluso a aquellos con los que apenas hablaba en clase. Al principio me daba un poco de pereza ir, pero ha valido la pena. Las dinámicas y los momentos de reflexión fueron muy diferentes a lo que hacemos normalmente en el colegio. Me gustó especialmente cuando hablamos sobre nuestros miedos y expectativas del curso, porque todos compartimos cosas muy personales y sentí que nos entendíamos mejor. También me hizo pensar en cómo quiero vivir este año, no solo en lo académico, sino en lo personal. Me fui de allí más tranquila, con ganas de hacer las cosas bien y de cuidar más al grupo”.
Claudia Teixeira 1ºBach
“Este es mi primer año en el colegio y no conocía a casi nadie. Me daba miedo no encajar o sentirme fuera de lugar, pero las convivencias fueron justo lo que necesitaba. El ambiente fue muy acogedor y todos estaban abiertos a hablar, reírse y compartir. Las actividades me ayudaron a soltarme y a conocer mejor a mis compañeros, no solo por lo que hacen en clase, sino por cómo piensan y sienten. Me gustó mucho que hubiera momentos de reflexión y otros más divertidos, porque eso hizo que todo fluyera de forma natural. Me fui de allí con la sensación de que ya formo parte del grupo y con ganas de seguir conociendo a todos. Fue, sin duda, el mejor comienzo posible para esta nueva etapa”.
Marta Lión 1º Bach
“El formato de las convivencias de este año fue diferente al de las anteriores. En vez de ser mañana y tarde, pasó a ser un día completo y la mañana completa del siguiente. Este nuevo formato me pareció mucho mejor que el anterior ya permitió hacer las actividades con más calma, por lo que salieron mejor que otros años.
Mi experiencia personal de estas convivencias fue bastante buena aunque no tenía grandes expectativas. Las actividades en general me parecieron buenas, acordes a los objetivos de las convivencias. A mí me sirvieron para conocer a personas que han llegado nuevas este año por lo que mi objetivo, que era conocer a la mayoría de gente nueva que pudiera, lo doy por cumplido. En cuanto al lugar, para mí, pocas opciones podrían haber sido mejores.
En general, las convivencias me gustaron, me parecieron una buena ocasión para conocer un poco más a mis compañeros y para conocer a los nuevos y el nuevo formato a mi parecer ha sido bastante beneficioso para todos”.
Yósef Rodríguez 1º Bach
“Participar en la jornada de convivencias de 6º ha sido, como madre, una experiencia incluso más gratificante que para el propio alumnado. Ha sido un honor y un verdadero lujo poder acompañarlos, observarlos en su entorno y compartir con ellos un día dedicado a la autorreflexión, al fortalecimiento de los lazos entre compañeros y compañeras, y a la reflexión sobre valores tan necesarios como la ética, la empatía y la ayuda al prójimo.
Me emocionó también verlos tan ilusionados e implicados al compartir sus ideas sobre la importancia de la familia y de todo lo que los une como grupo.
En definitiva, considero que esta convivencia es una iniciativa fundamental para seguir construyendo esta bonita comunidad educativa formada por alumnado, profesorado y familias.
Deseo agradecer especialmente al colegio por el cariño, la dedicación y el esfuerzo volcados en su organización, que han permitido a nuestros hijos e hijas vivir esta bonita experiencia”.
Nikole Pérez, mamá de Teo, de 6º EP
“Las convivencias siempre me han parecido un regalo para cualquiera que tenga la oportunidad de vivirlo; un aprendizaje para convivir, como nos decía Fernando Gálligo S.J. ese día. Un momento para conocerse un poco más, uno mismo y a los demás, en situaciones un poco distintas y más profundas que en nuestro día a día.
Así que, un poco nerviosa pero ilusionada por vivir el día con mi hijo y con sus compañeros, nos fuimos al Mercantil. Una jornada para mi llena de sorpresas. Por ejemplo: empezamos con una actividad de conocimiento, plasmar en un papel cómo te ven tus compañeros. Me encantó ver la facilidad de todos los de la clase para decir cosas positivas de los demás. Les fue súper sencillo, se implicaron al máximo. En seguida todos habían escrito en las hojas de sus compañeros. Me maravilló.
Pasaron un día estupendo, fuera de las aulas pero con sus compañeros, que eso les hace sentir más parte de sus grupos, más amigos de sus amigos. Me gustó ver cómo se respetaban los unos a los otros, tanto dentro como fuera de sus círculos.
Otra sorpresa fue la participación, para hablar, para contar cómo se sienten en grupo, voluntarios para leer, para ayudar… y todo les salía muy fluido.
A nivel personal me gustó mucho el poder conocer un poco más a mi hijo. En el ámbito de la familia y de casa lo conozco bien. En su clase, con sus amigos, con sus compañeros de curso, participé en otro ámbito de su vida que tenemos menos conocido. Me encantó descubrirlo, compartirlo y también vivirlo. En resumen, una vez más, las convivencias fueron un regalo.
Me queda agradecer a los profesores del curso y a Fernando Gálligo S.J. la acogida que tuvieron con nosotros. A los niños por vivir de manera tan natural el que estuviéramos participando de una actividad escolar. Al colegio, por fomentar este tipo de actividades, a pesar de las complicaciones burocráticas y de disponibilidad que conllevan. Y a la Compañía de Jesús porque con estas actividades y su espiritualidad le da un valor añadido a la educación”.
María Gloria Nieto, mamá de Francisco, de 6º EP



