El pasado mes de marzo, el Centro Loyola de Vigo celebró sus 40 años de historia. Uno de los momentos más significativos fue el homenaje a su fundador, el jesuita Manolo Robla Riesco, quién este año celebra también sus 70 años en la Compañía de Jesús. Su vida y entrega han dejado huella en varias generaciones de personas que han pasado por el Centro Loyola y que tuvieron a bien participar en dicha sorpresa, en la que se congregaron más de 120 de hasta quince generaciones diferentes.
En el marco de esta celebración, se organizó una mesa redonda, de la mano del Comité vigués de la Sociedad Dante Alighieri, en torno al Camino de Santiago, una de las experiencias pastorales más emblemáticas del centro. En ella, Manolo Robla sj estuvo acompañado por tres personas de distintas generaciones que compartieron su vivencia de la peregrinación: Gloria Nieto Huertas, antigua alumna del colegio Apóstol y del Centro Loyola; Sofía Cachafeiro Castro, alumna de 2º Bachillerato y miembro del Centro Loyola actualmente; y David Viso Carrera, antiguo alumno de ambas instituciones y Coordinador del Loyola de Vigo estos últimos años. Fue un diálogo intergeneracional lleno de emoción y profundidad, que puso de relieve cómo esta experiencia transforma a quien se atreve a caminarla, pues «te va haciendo» a medida que tú la vives.
Otro detalle del homenaje a Robla fue cuando se descubrió una placa conmemorativa en el salón grande del nuevo Centro Loyola, que pasará a llamarse Sala Manolo Robla sj «en reconocimiento y gratitud por el Camino y la vida compartidos».
Durante el acto se presentó también el libro “No hago yo el camino, el camino me hace a mí”, una recopilación de reflexiones y testimonios nacidos en las peregrinaciones a Compostela organizadas desde el Centro Loyola desde los años ochenta. La publicación ha tenido una excelente acogida: la primera edición ya se ha agotado y en breve verá la luz una segunda edición.
Este homenaje, que contó con el apoyo y respaldo de la Asociación de Antiguos Alumnos y del Colegio Apóstol, se centró en las primeras generaciones de historia del Centro y continuó en mayo con una segunda parte dedicada a quienes han formado parte del Centro Loyola durante los últimos años y para quienes lo componen actualmente.



