Durante estos últimos días de enero, hemos estado trabajando con el alumnado los valores de la paz y la solidaridad, acercándonos al fenómeno migratorio de una forma cercana, adaptada a cada edad.
El momento central de esta sensibilización ha sido el Día del Migrante, que hemos celebrado con nuestro ya tradicional bocata solidario. Un gesto sencillo —un bocadillo, una pieza de fruta y agua— que se convierte en una gran lección: ponernos, aunque sea por un instante, en el lugar de quienes viven realidades mucho más duras que la nuestra.
Tras el bocadillo, llegaron los talleres de sensibilización en donde una vez más demostramos que somos comunidad. En ellos, voluntarios de ESO y Bachillerato colaboraban con los más pequeños en la realización de estos talleres.
Ha sido una jornada de encuentro entre alumnado, profesorado y familias, donde la comunidad educativa demuestra que pequeños gestos pueden generar grandes cambios.
Gracias a lo recaudado en esta iniciativa, colaboramos con la ONG Entreculturas con el proyecto que desarrolla en Sudán del Sur, apoyando el derecho a la educación de niños y niñas que más lo necesitan.


