En un acto por la paz, un camino de huellas nos unió esta tarde como cierre de la Semana de las Migraciones, en la que hemos trabajado cómo podemos transformar el mundo.
Construimos un camino en el que simbólicamente niñas y niños de todo el mundo caminaban juntos… pero el camino no era fácil.
Aparecieron grandes problemas:
Pobreza, guerras, daño al medioambiente, discriminación.
Obstáculos reales que muchos niños viven cada día.
Entonces llegó la Paz. No como algo mágico, sino como algo que aparece cuando los niños “escuchan y ayudan”.
Y entendimos algo esencial:
el mundo cambia cuando los niños y niñas construyen la paz.



